TIPOS DE CORRECCIÓN (2)

Seguro que a estas alturas ya sabes que hay varios tipos de corrección diferentes, pero ¿en qué consisten exactamente?

¿Se ha tomado alguien la molestia de explicarte la diferencia entre unos y otros de una forma sencilla, rápida y accesible?

A eso vamos a dedicar la chicha de esta segunda entrada de la serie monográfica que iniciamos la semana pasada.
No es lo mismo un corrector ortotipográfico que uno de estilo, y ninguno de estos dos hace exactamente lo mismo que un corrector de pruebas.
Todos trabajan en una misma línea y a menudo comparten tareas, al menos en los tiempos que corren, en los que hay que abaratar costes, flexibilizar disciplinas y trabajar un poco en lo que surja. Pero otro día hablaremos de eso…
Ahora vamos con lo que nos ha traído hasta aquí. Esa palabra que está justo entre «correcaminos» y «correccional» en la Edición del Tricentenario del Diccionario de la lengua española de la RAE, concretamente en su cuarta acepción.
Corrección: […] 4. Alteración o cambio que se hace en las obras escritas o de otro género, para quitarles defectos o errores, o para darles mayor perfección.

TIPOS DE CORRECCIÓN PARA CADA NECESIDAD

Lo primero que debes tener en cuenta al pensar en los tipos de corrección es que, si existen varios diferentes, es porque no están pensados para buscar los mismos errores. Ya sabemos que, dicho así, parece una cuestión de Perogrullo, pero tiene su sentido y es importante que lo entiendas.

Para eso vamos a proponerte un ejercicio de atención. Mira el siguiente video y cuenta las veces que se pasan la pelota de baloncesto los jugadores del equipo blanco. No cuentes, repetimos, no cuentes cuántas veces botan la pelota, ni te fijes en el equipo negro. Solo debes prestar atención al número de pases que realiza el equipo blanco. Al finalizar la reproducción, tienes que ser capaz de decir el número exacto de pases. ¿De acuerdo? Pues adelante. Canta, Michael, canta.

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Acepto

En efecto. La pelota de las narices no era más que un cebo para mostrarte lo que es la atención selectiva.

La mayoría de las personas que hacen este ejercicio y no se saben el truco no ven al gorila, porque están demasiado ocupadas buscando otra cosa.

Con la corrección pasa exactamente lo mismo.

Cada tipo de corrección tiene por objetivo buscar una clase de errores diferentes, y es ahí donde radica todo el misterio del porqué de tanto nombre para algo tan tonto como «corregir lo que está mal».

Si alguna vez has buscado níscalos y solo has visto en el monte setas de cardo, tendrás una idea de a qué nos referimos. Y sí, te pedimos perdón por la analogía más estúpida que vas a leer esta semana.

Pues bien. Una vez aclarado esto, vamos con lo que interesa.

TIPOS DE CORRECCIÓN

Los vamos a explicar en el mismo orden que deben ser llevados a cabo en un proyecto editorial. Así que ya sabes. Si alguien te dice que te va a hacer una ortotipográfica antes que una de estilo, y se va a dejar la de concepto para el final, pregúntate dónde demonios ha aprendido el oficio, porque ahí hay algo raro.

Corrección de concepto: Consiste en revisar todo el original para detectar errores en el contenido. Si este se adecua al tema que trata o no, si el enfoque es correcto, etcétera. Se trata de hacer una primera inspección general que indica en qué aspectos conviene incidir, retocar o reescribir, antes de dar el manuscrito por definitivo. El informe de lectura va enfocado también en esta misma línea.

Corrección de estilo: En todo texto hay siempre una serie de errores de estilo (repeticiones, pleonasmos, anáforas, anfibologías, disfemismos y un largo etcétera) que pueden enturbiar la lectura. El objetivo de este tipo de corrección no es solo la mera eliminación de defectos, sino la mejora efectiva de dicho texto. Por lo general implica un cierto trabajo de reescritura.

Corrección ortotipográfica. Se encarga de dejar un texto conforme a las normas de la ortografía y la tipografía. La ortografía es el conjunto de normas de escritura de la lengua, y la tipografía es la técnica en el manejo de tipos para imprimir. Eso quiere decir que una corrección de esta clase limpia el texto de posibles faltas de ortografía y, además, ajusta los símbolos (guiones, espacios, comillas, rayas de diálogo, etc.) a las normas editoriales que están estandarizadas, pero no se va a detener a mirar si has escrito algo como «terminar de ultimar», que es una expresión pleonástica de tomo y lomo. Por ejemplo.
Corrección de pruebas: Suponía por sí sola un puesto de trabajo prácticamente desaparecido ya de las editoriales. Su campo de acción solía estar restringido al control de calidad de la edición antes de pasar a composición. Solían trabajar sobre el papel, llenando los manuscritos de marcas extrañas y esotéricas, casi alquímicas, que solo los iniciados eran capaces de entender y lo dejaban con un aspecto muy similar al del Necronomicón.

Corrección de galeradas: Se entiende por galerada al original digitalizado compuesto no compaginado e impreso que sirve de base para las primeras pruebas. O lo que en cristiano se suele llamar también borrador en papel. Aquí entran en juego cosas tan difíciles de entender para los profanos como la regularidad de los blancos (letras, líneas, párrafos) o los errores de composición.

CONCLUSIONES

En corrección, lo lógico es pasar de lo general a lo particular y del conjunto al párrafo. ¿Por qué? Porque así es menos probable que se te pasen cosas. Y aun así se pasan. Todos los tipos de corrección anteriormente mencionados deben ponerse en común con el autor y unificarse.

En caso de discrepancia de criterios, predomina la opinión de este último siempre que la errata no sea evidente y no tenga un fin literario expreso.

De eso (de los fines literarios expresos) hablaremos precisamente en la próxima entrada, porque vamos a enseñarte, desde dentro y con ejemplos, en qué demonios consiste la corrección de estilo y por qué es tan difícil de llevar a cabo. Nos leemos entonces.

PD: En serio. ¿Cuántos de vosotros habéis visto al gorila?