Publicar un libro – Descubre las opciones de publicación disponibles

Cuando hablamos de publicar un libro, hay cosas que nunca se explican lo bastante claro ni se repiten lo suficiente. La experiencia nos ha enseñado que, a pesar de los cientos de sitios similares a este que tienen a su disposición para informarse, los autores andan todavía muy perdidos cuando se adentran en el mundo (y a veces, sin quererlo, en el submundo) de la edición.

Entre el marasmo de definiciones, términos más o menos abstractos y confusión generalizada, nunca falta quien saca partido al proceso de publicar un libro y pretende vender una autoedición encubierta como coedición, o quien no sabe muy bien si decidirse por un tipo de edición u otro. A nosotros no dejan de llegarnos casos similares, así que imaginamos que el resto de compañeros estarán también en la misma situación.

Con esta entrada pretendemos disipar un poco todo ese humo negro que, a veces, impide ver con claridad.

¿Cuáles son las opciones que tienes para publicar un libro? Te las explicamos muy claro.

Edición «tradicional»

O más propiamente, edición a secas, que es como se ha llamado desde tiempos inmemoriales, antes de la irrupción de la red 2.0. ¿En qué consiste? Por explicarlo de un modo simple y completo a un tiempo.

Un editor, por su cuenta y riesgo, edita una obra cuyos derechos le han sido cedidos a cambio de una contraprestación. O lo que es lo mismo: el editor te compra los derechos de tu obra por una cierta cantidad de dinero y publica el libro por ti.

Dentro del proceso de edición entra la reproducción (o gastos de imprenta) y la distribución. Todo a cuenta del editor, por lo que, cuando hablamos de «riesgo», nos estamos refiriendo a «riesgo económico».

Edición tradicional

Para el editor, publicar una obra es una inversión de la que depende la rentabilidad de su negocio, motivo por el cual debe ser muy selectivo.

Por muy socorrido que sea el argumento de que en este país solo se publica a quien tiene mano, contactos en el mundillo y un buen padrino/agente, la realidad es mucho más compleja y solo hay que ver la cantidad de editoriales, algunas de ellas «de nicho» y dedicadas a la publicación casi exclusiva de autores extranjeros, que cierran cada año.

Como autor, ganarás más si te preguntas qué puedes aportarle tú a una editorial concreta. Los pensamientos negativos nunca ayudan.

Autoedición

Un autor ejerce de editor de su propia obra, con lo cual se fusionan ambas figuras en una sola persona y, obviamente, no hay cesión de derechos. Es una opción completamente viable y cada vez son más los autores que apuestan por esta alternativa, que no es que sea el futuro, es que es el presente en muchos países.

En España, territorio poco dado al aperturismo en general y bastante controlado por los monopolios editoriales en lo que a consumo se refiere, todavía se percibe como una alternativa «pobre» de la anterior, quizá porque hay quien la asocia a una falta de calidad.

Los libros de autores que prefieren hacerlo todo por su cuenta no son, necesariamente, peores que los que saca una editorial, pero no es así como se percibe.

Publicar en Kindle

Dicha percepción tiene un triple origen.

Primero, con la llegada de Amazon y el resto de plataformas similares, muchos autores se han lanzado a subir su texto sin revisar, autopblicándose tal y como explicamos la semana pasada, con todas las deficiencias que eso trae consigo.

Segundo, es cierto que hay, ha habido y habrá muchas empresas de servicios editoriales que basan su modelo de negocio en imprimir cualquier libro que llegue a sus manos, sin detenerse a valorarlo, corregirlo un mínimo o, simple y llanamente, decirle a su autor «esto necesita mucho trabajo antes de que pienses siquiera en publicar, y te va a costar una cierta cantidad de dinero».

Por último, a los grupos empresariales, que prefieren el modelo clásico porque copan el mercado, no les interesa que las cosas cambien. Dichos grupos son los mismos que controlan los grandes medios de comunicación, y eso tiene una consecuencia directa: por si no lo has notado, no es lo habitual que escuches en un informativo de televisión que Fernando Gamboa ha vendido más de 100.000 ejemplares de su Capitán Riley en Amazon. Y que además lo ha hecho recurriendo a una empresa de servicios editoriales.

Servicios editoriales

Se dedican a prestar servicios de corrección, maquetación, impresión, diseño gráfico, encuadernación y valoración de textos a un editor o autor (o autor/editor) para la publiación de un libro.

Están formadas por profesionales que intervienen en el proceso editorial, y lo ideal sería que cobraran por servicio prestado según un criterio honesto y reglamentario, aunque, como veremos a continuación, no siempre sucede así y es mejor que os informéis bien.

Servicios editoriales

Veámoslo de este modo. Si tienes una avería en las cañerías de tu casa, llamas a un fontanero. Este hace su reparación correspondiente, cobra lo estipulado, te da tu factura y asunto arreglado.

Los servicios editoriales funcionan del mismo modo. Pueden estar en la plantilla de un editor, ser contratados para un trabajo puntual o trabajar para escritores que se autoeditan.

Y aquí es donde suele venir la trampa, porque una empresa de servicios editoriales puede hacerse pasar por edición «tradicional» si hay mala praxis.

Lo normal, si están regentadas por personas de bien, es que digan que los derechos de la obra son tuyos, que vas a pagar por lo que contrates y que, después, cuando tengas el libro en la mano, tendrás que buscarte la forma de distribuir y promocionarlo.

Eso es al menos lo que nosotros hacemos siempre. Puede que resulte una forma mucho más sosa y tonta de venderse, pero, qué demonios, al menos es cierta.

Coedición

Empezamos a entrar en un terreno más brumoso, por lo que conviene que despejemos el ambiente.

La coedición es un tipo de edición mucho más común de lo que la mayoría piensa, pero ha acabado por adquirir una connotación negativa a causa de un mal uso reiterado del término.

Su definición real es muy fácil de entender.

Dos editores colaboran juntos en plano de igualdad de derechos y obligaciones.

Estos pueden ser editores de distintos países, que se ponen de acuerdo para publicar una determinada obra en cualquiera de ellos (por ejemplo, una editorial española y otra alemana, que colaboran para sacar un libro alemán en España), corriendo cada uno con una parte de los gastos.

De hecho, esta suele ser la fórmula habitual para muchos de los libros que vienen de fuera y, como decimos, se usa desde hace mucho tiempo en nuestro país, tanto con libros como con tebeos o mangas.

Coedición

Si quieres autoeditarte tienes que saber que, en sí misma, la coedición no es negativa, siempre y cuando tengas claro dónde te estás metiendo y no intenten engañarte.

Nos consta que son muchos los autores que creían estar trabajando con una editorial seria y se han visto con quinientos ejemplares de un libro que han costeado de su bolsillo, sin compartir gastos de ninguna clase, porque se han acabado pagando los servicios, la impresión y la promoción hasta dos y tres veces.

Lo que nos lleva al último de los tipos de publicación de hoy.

 

Autoedición encubierta

Casi nadie la llama así de puertas para afuera, pero existe. Quizá te suene esta historia: después de enviar una y mil propuestas a otras tantas editoriales, un día te escriben desde una cuyo nombre ni conoces, pero que te dice que tu libro es maravilloso y que están ansiosos por publicarlo.

El problema es que no van muy sobrados de liquidez y… bueno, vas a tener que costear parte de los gastos, o vender un cierto número de ejemplares, antes de ver cumplido tu sueño. Eso es autoedición encubierta.

El problema que hay con este tipo de prácticas es que se presentan como coedición, cosa que no son en absoluto, porque el autor paga su parte y la de su «editor», con lo que eso de «en plano de igualdad de derechos y obligaciones» queda en agua de borrajas.

No es nada raro que se dé el caso de una autoedición disfrazada de coedición que, a su vez, se disfraza de edición.

Por ejemplo: si te exigen que organices una presentación (pagada por ti) y vendas en ella 70 ejemplares a 20 euros la unidad, estás generando 1400 euros, que dan para costear la impresión de una tirada no demasiado amplia (entre 250 y 500 ejemplares, dependiendo del número de páginas, el formato, etc.), que, muy probablemente y en el mejor de los casos, coincidirá con la que te ofrecieron.

¿En el peor de los casos, dices? La tirada será de la mitad de lo que te prometieron y ese dinero irá directo a sus bolsillos.

Esto, que no describe ningún caso concreto ni se refiere a ninguna empresa en particular, por aquello de las posibles repercusiones legales, sirve como muestra de lo que puedes encontrarte por ahí.

¿Y cuál es la mejor opción para mí?

Depende de lo que quieras. Quizá sueñes con publicar un libro y deseas buscar una editorial en la que encaje tu texto.

Puede que solo te interese ver materializado en un libro algo que has escrito, y no tengas intención de venderlo o difundirlo más allá de unos cuantos familiares, amigos y conocidos. Está bien, no hace daño a nadie y puede ser un regalo precioso.

También puede que aspires a ganarte la vida vendiendo tus libros, al margen de las editoriales y los canales de distribución tradicionales.

Lo bonito de la época que nos ha tocado vivir es que ahora tienes toda esa diversidad a tu alcance.

La cuestión está en saber diferenciar. Después de haber leído esto, al menos tendrás un poco más claro a lo que te enfrentas a la hora de publicar un libro. El próximo día nuestro asesor legal, Javier Lacomba, nos hablará de los falsos contratos de edición desde la perspectiva de un letrado especializado en derechos de autor.

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