CORREGIR UNA NOVELA – 5 PUNTOS QUE DEBES REVISAR ANTES

Has terminado tu libro y está preparado para ser corregido. ¡Estupendo! pero antes de corregir una novela es necesario que revises varias cosas.

Hacerlo evitará muchos problemas y retrasos para la publicación de tu libro. ¡Queremos darte varios consejos importantes!

Siempre es mejor revisar antes de enviar a corregir una novela.

La entrada de hoy enlaza directamente con el concepto de corrección de contenido que ya hemos mencionado por aquí.

Para entenderla en toda su magnitud lo mejor es que primero te pongamos en contexto.

Has terminado tu novela con sudor y sangre. La has dejado reposar al menos una semana (hay quien recomienda no menos de un mes) y ahora empiezas la parte más pesada: revisar desde el principio en busca de todo tipo de errores.

Si ya tienes suficiente experiencia, es posible que puedas pasar a corregir sin detenerte en mayores consideraciones.

Pero si eres más bien novato y todavía se te resisten algunas cosas (o el resultado no termina de convencerte), aquí tienes unas píldoras que te ayudarán a cumplir tu objetivo.

Corregir una novela - 5 puntos que debes revisar antes de hacerlo

La planificación ahorra tiempo en corrección

Ten en cuenta esta máxima para todo lo que escribas. La dificultad del proceso de corrección depende directamente de la cantidad de tiempo que hayas invertido en la preparación previa.

Si eres un escritor de plano, es decir, has proyectado todo el desarrollo del texto y lo tienes estructurado con detalle, la revisión debería resultarte mucho más fácil.

Si por el contrario eres más escritor de brújula y tiras de instinto, sentimos decirte que lo que te queda por delante es tan complicado como la fase de escritura o más.

Lo mejor es que te hagas un resumen de la novela, capítulo a capítulo, para poder comprobar que has plasmado todas las ideas que te proponías, que el conjunto no cojea, que mantiene el ritmo, que no has cometido ningún gazapo importante (el mayordomo no puede ser el asesino, porque el día en que mataron a lord Archibald estaba de vacaciones en la playa, ya sabes) y que no te has dejado nada por el camino.

Ahora es el momento de prestar atención a toda una serie de cosas que vamos a detallar a continuación antes de enviar a corregir una novela, aunque someramente, pues son lo bastante importantes (y tienen la suficiente miga) como para necesitar una entrada por separado, que por supuesto tendrán en un futuro.

Si quieres que alguien haga todo esto por ti, puedes recurrir a un lector profesional que te haga una revisión de contenido. Esta suele venir tras el informe de lectura, en el que te habrá señalado todas aquellas cosas que, a sus ojos, es necesario mejorar en el texto.

Pero si quieres hacerlo por tu cuenta he aquí una lista de puntos que no puedes descuidar.

1. El narrador

Es bastante común que los escritores primerizos empiecen a escribir una novela en primera persona, pero luego se den cuenta de que necesitan narrar algo que sucede cuando el protagonista no está presente.

Sin darse cuenta, pasan del narrador foco a un narrador omnisciente. Si detectas una incongruencia de este tipo durante la revisión, es el momento de que te empieces a plantear sustituir tu narrador por otro que se adecue mejor a lo que quieres contar.

De momento, y mientras redactamos una entrada para hablar de todos los tipos que tienes a tu alcance, quédate con esta idea: sea cual sea el narrador que elijas, asegúrate de mantenerlo durante toda la novela.

2. La estructura

Si puedes elegir entre diferentes tipos de narrador, no dispones de menos opciones con la estructura.

La más clásica es la que divide la historia en tres actos: planteamiento, nudo y desenlace.

Sigue funcionando tan bien como el primer día, pero es posible que quieras jugar con las normas y busques algo mucho más elaborado.

También puede que se base en el entorno (el personaje descubre un nuevo mundo que le cambia), la idea (se plantea una pregunta que ha de obtener respuesta), el personaje (la esencia de la historia está en su transformación) o en un evento (ocurre algo que cambia repentinamente el curso natural de las cosas). Y todas funcionan según el mismo mecanismo.

Piensa en tu novela como en un banco de tres patas.

  • La primera sienta las bases de la historia y la conduce a un punto de no retorno
  • La segunda se dirige hacia un inevitable final
  • La tercera es la resolución de dicho final.

Todo eso debe hacerse de forma progresiva, lógica, orgánica y sólida.

3. La trama

Comprueba que tus tramas están bien desarrolladas y no dan vueltas sobre sí mismas, sin avanzar, contando cosas que no son importantes y divagando porque no sabes cómo salir del círculo, lo que acabará por resultar tedioso para el lector hasta límites que van más allá de lo imaginable, sumiéndolo en un abismo de horror cósmico y sopor paralizante.

Es lo que nosotros hemos hecho durante la mayor parte de la frase precedente. ¿Te das cuenta? Eso es justo lo que debes evitar.

Para lograrlo hazte, cada cierto tiempo, una pregunta muy simple a medida que avances en tu revisión: ¿Qué está pasando ahora y dónde está pasando?

Tienes que ser capaz de ver si el argumento mantiene la verosimilitud, si el lector se sentirá interesado de principio a fin, si los hechos que narras son coherentes con todo el conjunto (que no hay referencias a genes u ordenadores en una novela ambientada en el siglo XVII, por ejemplo).

  • ¿Todo encaja?
  • ¿Está justificado?
  • ¿Es correcto desde un punto de vista histórico o ambiental?

4. El ritmo

Quizá el aspecto más difícil de mantener en narrativa. ¿Cuántas buenas novelas se han echado a perder porque se alargaban innecesariamente en descripciones, o porque los diálogos son pesados y aburridos, o porque pasan demasiado apresuradamente por cosas que luego el lector va a tener que dar por sabidas y tiene que volver atrás? Como novelista, tu objetivo principal es que la historia fluya.

Puede que a Tolkien le funcionase en su momento, pero hoy en día los lectores han cambiado bastante y ya no están dispuestos a perder el tiempo.

El exceso de paja matará a tu novela. Nadie quiere que te detengas a relatar la vida, obra y milagros del portero del club que, al fin y al cabo, solo abre la puerta al protagonista.

Lo que quieren es saber qué ocurre dentro. O si a cualquiera de los dos le parten la cara en la puerta, que todo puede ser.

5. Los personajes

  • ¿Tienes unos personajes memorables sobre los que merece la pena leer?
  • ¿Su conflicto está bien planteado y desarrollado?
  • ¿Son los mismos cuando acaba la novela, o han sufrido cambios a lo largo de la historia?

Esas son las preguntas que deberían interesarte sobre tus personajes.

Tampoco estaría de más que te aseguraras de que alguno de ellos no ha cambiado de nombre misteriosamente, sigue teniendo el mismo color de pelo (o si se ha teñido porque lo exigía el argumento) y te cerciores de que la herida que le hicieron en el costado, allá por el capítulo seis, no se ha convertido en una cicatriz sobre el omóplato derecho.

Presta también atención a su forma de hablar. ¿Es natural?

Si tu obrero de la construcción habla con un conde irlandés del siglo XV, más te vale tener una buena justificación para ello.

Y si es un recluso y se llama Malamadre, sería muy de agradecer que, de cuando en cuando, empleara un poco de jerga carcelaria en sus diálogos.

Corregir una novela - 5 puntos que debes revisar antes de hacerlo

Cuando revises no seas conservador

Asume que lo que tienes entre manos es un borrador, no la novela terminada.

Habrá veces en las que tendrás que cambiar la historia de algún personaje, o incluso el sexo y sus relaciones familiares, para que todo funcione como debe.

Otras veces deberás replantearte segmentos enteros del argumento, o reescribir alguna escena clave, pero todo será en beneficio del resultado final.

Si te das cuenta, corregir todos los errores que surgen durante la revisión de contenido puede afectar a grandes fragmentos del texto, o dar al traste con capítulos enteros.

Es por eso que las editoriales hacen la corrección de contenido antes que cualquier otra.

No tiene sentido fijarse en el estilo o la ortografía si hay fallos estructurales que van a exigir una reescritura.

Una de las mejores cosas de la ficción escrita es que, al contrario que en la vida en general, aquí la lógica sí que puede aplicarse.

¿Y tú? ¿Eres escritor de plano o de brújula? ¿Consideras necesario revisar antes de corregir una novela? ¿Tienes un método de revisión contrastado que funciona?

Nos encantaría que nos lo contases.