CONTRATO EDITORIAL CON TRAMPA – EL PROCESO PASO A PASO

Quizá el mayor peligro al que se enfrenta el escritor primerizo es caer en un contrato editorial con trampa. Los falsos editores que hay detrás de estas ofertas no buscan apostar por la obra en sí. Solo les interesa que el inocente autor pague los gastos de imprenta y que les ceda todos los derechos, para hacerse con la mayor parte de los réditos que esta pueda generar. Es algo que viene sucediendo desde hace años y aún se repite a diario por toda la geografía española. Por eso queremos compartir la experiencia directa de uno de nuestros clientes para que otros estén avisados.

Esta persona de la que hablamos corrigió su obra con nosotros, la llevó a lo que pensaba que era una editorial honesta y se encontró con lo que estamos a punto de contarte. Nos consta que no es, ni mucho menos, un caso aislado. Evitaremos dar nombres. Ni vamos a mencionar empresas o mal llamadas editoriales, ni a la persona que ha recibido la  oferta que vamos a detallarte. Por suerte, nos consultó a tiempo y evitó pisar esta mina, pero quizá no baste con eso. Ahí fuera hay mucha gente que sueña con vivir de la escritura. También muchos desaprensivos que quieren lucrarse a su costa.

En esta entrada vamos a explicarte cómo trabajan.

EL GANCHO

Todo proceso de engaño sigue varias fases que lo conducen al éxito y este no es distinto. ¿Cómo empieza? Con un correo electrónico.

Un buen día, una de las editoriales a las que has enviado tu manuscrito responde a la solicitud. Es el capítulo que en la película El golpe llamarían «El gancho». Nosotros lo llamaremos «El correo» para entendernos. En «El correo» se alaba la calidad de tu obra en términos muy coloridos y te dicen que estarán encantados de publicarla. Antes tienen que someterla a cuidadosa consideración. Hasta aquí, todo más o menos lógico y libre de sospecha. Tu ilusión se dispara y después llega la tensa espera, el miedo y alguna que otra conjetura. La primera fase del proceso se ha cumplido. Estás listo para morder el anzuelo.

EL CUENTO

Tras «El correo» viene un compás de espera de aproximadamente un mes. Suficiente para que tus nervios crezcan, pero no demasiado. No conviene que tu ilusión se enfríe. En ese tiempo, el equipo de la «editorial» ha leído tu manuscrito y te vuelve a escribir glosando las bondades de tu obra. Debería llamarte la atención el hecho de que no le pongan ni una sola pega. Un editor de verdad siempre encuentra algo que mejorar en una obra, aunque haya sido previamente corregida. Eso podría ser un indicativo de que las cosas no van del todo bien, pero, por si acaso, el correo ya es bastante claro por sí mismo:

Debido a las dificultades por las que atraviesa el sector, nos vemos obligados a trabajar en coedición, pero no lo [sic] coedición al uso. No solicitamos al autor dinero por publicar su obra, [sic] nosotros lo que queremos es que se vendan libros. Al premaquetar su manuscrito según lo [sic] parámetros de nuestra colección XXXX, su libro tendrían [sic] aproximadamente 250 páginas. El PVP más adecuado sería 16€ [sic]. Nuestras tiradas son de 500 ejemplares, así que necesitaríamos que se vendieran 125 ejemplares de forma directa para conseguir el dinero necesario para financiar el proyecto.

Dicho de otro modo: para que saquemos tu libro, tienes que asegurar la venta de 125 ejemplares de los 500 que sacaremos en la primera tirada. Eso requiere que pongas sobre la mesa unas ventas equivalentes a… Hagamos una cuenta simple, según las cifras que nos dan, sin cuestionarnos nada más:

125 (libros) x 16 (euros) = 2000 €

Llama la atención que te den un precio tan redondito, pero quizá aún no hayas visto nada que te haga sospechar acerca de una mala praxis. Hasta cierto punto, puede parecerte lógico que te exijan unas ventas mínimas para hacer viable el proyecto. Con tal de que el libro vea la luz, estás dispuesto a hacer un cierto esfuerzo económico que, piensas, va a ser compartido. Además, si vendes muchos ejemplares el desembolso será menor, ¿verdad? Pues no. Como estás a punto de ver, eso no es así. Pero lo explicaremos todo en su momento, porque acabamos de empezar. De momento te adelantamos una pista: aunque «El correo» parezca sugerir lo contrario, el contrato no habla en ningún momento de coedición. De hecho, se llama CONTRATO DE EDICIÓN. Mala señal. ¿Qué se esconde detrás de todo esto?

EL TRUCO

En este punto, lo que más te preocupa es que tú no tienes medios físicos para vender esos 125 ejemplares. No conoces a tanta gente dispuesta a comprarlos y el sueño de la publicación se te escapa. Por suerte, la «editorial» ha pensado en eso y está dispuesta a ayudarte a alcanzar el tope de ventas indicado. ¿Cómo? «El correo» nos lo aclara.

Nosotros queremos que los libros se vendan, es por eso que no solicitamos dinero a nuestros autores, sino que se impliquen al máximo para alcanzar ese número de ventas. Al conseguir retrasar el pago a la imprenta 3 meses, disponemos de ese tiempo para realizar presentaciones, así como otro tipo de actos en los que podamos vender el mayor número de libros posible.

Aquí es donde entra en juego el uso de lenguaje ambiguo. Técnicamente, todavía no te están mintiendo. No se trata de que tú, como persona física, pagues esos 2000 €. Se trata de que encuentres el modo de que alguien los compre: amigos, familiares, clientes… Cualquiera que sea el medio de que dispongas para que esos libros se vendan. Además, te van a organizar presentaciones para ayudarte en el proceso durante tres meses de lo más movidos. Un poco más complejo de lo que sería de desear, pero asumible, ¿no? Al fin y al cabo, la crisis todavía aprieta.

Sí y no. Ten en cuenta que la organización de la presentación va a consistir en darte una fecha, una hora, la disponibilidad de un local y enviarte los 125 libros a ese «punto de venta». Nada más. De tu cuenta corre buscarte alguien que presente la obra, que te presente a ti y que se ponga en un rincón a vender los ejemplares que has de pagar religiosamente a la editorial, si no quieres hacerlo todo tú solo.

¿POR QUÉ TE OFRECEN «COEDICIÓN» Y NO OTRA FÓRMULA?

A la pregunta superior habría que añadir otra: ¿Es coedición realmente? Podríamos darte una respuesta directa ahora, pero lo mejor es que expongamos una serie de datos y seas tú quien lo deduzca. Para eso conviene que conozcas bien los diferentes medios de publicación disponibles.

Si fuera edición tradicional, el editor se implicaría y arriesgaría en la distribución y comercialización de tu obra. Tú no tendrías que hacer nada de todo esto. Es decir, que no tendrías por qué vender libros en las diferentes presentaciones que organicen para ti. Solo tendrías que asistir a ellas y colaborar en la promoción para que suban las ventas. Ningún familiar, amigo o conocido tuyo estaría obligado a comprar el libro para evitarte un desembolso.

En una coedición al uso, editor y tú tendríais que estar en plano de igualdad. Compartiríais gastos y beneficios, así como esfuerzos para que las ventas subieran. No se limitarían a dejarte en un local con los libros sobre la mesa, solo ante el peligro. Invertirían dinero en distribución y promoción. Pondrían tu libro en algunas tiendas. En tantas como fuera posible, de hecho, porque se supone que quieren vender libros, ¿no? Esta última pregunta nos lleva al siguiente punto de «El correo». Y cuidado, porque vienen curvas.

Bien es cierto que en el caso de que no se alcance esa cifra de ejemplares vendidos de forma directa, el autor tendría que comprar los ejemplares restantes, pues no podemos asumir el coste de impresión de cada publicación, pudiendo venderlos posteriormente sin ningún problema.

Nuevamente, de manera tácita nos están proporcionando información contradictoria. He aquí el motivo por el que siempre insistimos en que leas cualquier contrato que te pongan delante. Si no lo haces, puedes encontrarte una cláusula como alguna de las que estamos a punto de mostrar.

EL GOLPE

La primera estocada que están a punto de darte si firmas el contrato es la cesión de los derechos de explotación de tu obra. Es normal que una editorial te compre esos derechos si pretende publicarla. Pero, de nuevo, hay que leer con atención, no vaya a ser que estemos firmando un contrato abusivo. ¿Qué dice nuestra «editorial» al respecto? Su contrato empieza así:

El AUTOR cede al EDITOR los derechos de reproducción, distribución y vente [sic] en forma de libro de la OBRA para su explotación comercial […]. La edición constará de sucesivas tiradas hasta un mínimo de primera edición de 500 ejemplares, ampliable hasta 1000 ejemplares. […] La cesión se entiende con carácter de exclusividad en cualquiera de las modalidades de edición en soporte papel: tapa dura, cartoné, ediciones económicas o de bolsillo, fascículos, ediciones ilustradas, de lujo, de bibliófilo o cualquier otra que se estimara oportuna para facilitar la máxima difusión de la obra.

¿Y durante cuánto tiempo cedes esos derechos?

El presente contrato tendrá una duración de diez años contados desde la fecha en que el AUTOR ponga a disposición del EDITOR la OBRA en condiciones de ser reproducida. Extinguido el contrato, el EDITOR gozará de un derecho de opción preferente para suscribir un nuevo contrato de edición sobre la misma OBRA, en iguales términos y condiciones que el AUTOR pueda convenir con terceros.

¿Diez años es un plazo de tiempo habitual en un contrato de edición para un autor novel? En realidad no, pero lo que hemos visto hasta ahora solo era el precalentamiento. Lo más importante, lo que nos ha traído a la tecla, es lo que sigue:

A las doce semanas tras la puesta en venta de la obra, se procederá a una primera liquidación de los libros efectivamente vendidos durante las presentaciones y la página web de la editorial. En el caso de que no se haya alcanzado la cifra de 125 ejemplares vendidos, el AUTOR asume el compromiso de comprar los ejemplares restantes hasta alcanzar esa cifra en la siguiente semana a dicha liquidación.

Por lo tanto, aunque antes todo parecía indicar lo contrario, sí que estás obligado a comprar 125 ejemplares de tu bolsillo. O, para ser más exacto, los ejemplares que no hayas vendido de esos 125 a los que te comprometes según contrato. Además, te fijan un plazo mínimo de una semana a partir de la liquidación. Antes has tenido doce semanas para venderlos. Casualmente, ese plazo de tiempo coincide (día arriba, día abajo) con los tres meses que, citamos textualmente lo que dice «El correo», «podemos retrasar el pago de la imprenta».

Entonces, si lo que tenemos delante no es un caso de «coedición al uso», tal y como se afirma, ¿cómo podemos llamar a esta modalidad de publicación? ¿Edición «co-sufragada»? ¿«Parcialmente» pagada por el autor? ¿Edición en la que el autor nos echa una mano con las ventas porque la crisis nos obliga, que está la cosa muy mala, oiga?

En realidad no podríamos llamarla de ninguna de estas maneras. Si no asume costes de promoción, distribución ni de nada que vaya más allá de la producción física del libro, no es coedición ni tampoco una «coedición no al uso». Enseguida te vamos a demostrar que la cosa va mucho allá de todo eso y por qué, pero antes merece la pena que nos detengamos a hacer una reflexión.

¿QUIÉN ES EL VERDADERO CLIENTE DE LA «EDITORIAL»?

Cuando hay un proceso comercial de por medio, siempre es bueno hacerse esta pregunta. ¿A qué cliente me dirijo? O, en el caso de la «editorial» que nos hace la oferta, ¿a quién quiere vender mis libros? En este caso concreto, y aunque no te lo creas, el cliente eres tú mismo: el autor. Además corres con los gastos de toda la edición, pierdes los derechos de venta de tu obra durante diez años y casi todos los beneficios de dicha posible venta.

Piensa un momento. ¿Por qué te exigen la venta de 125 ejemplares como condición indispensable para publicar? Para entender esto no hemos de perder de vista un detalle importante. Supongamos que, a pesar de que la «editorial» dice que hará una tirada de 500 ejemplares, en realidad solo pone en movimiento unos 150 (¿125 que te mandan para que vendas en las presentaciones, 15 que te dan para ti y 10 que se dejan de margen por si alguien compra a través de la web de la editorial, quizá?). Probablemente, y pensando mal, los otros 350 libros no se imprimirán jamás. ¿Dónde estaría el beneficio, si ese fuera el caso? De hecho… ¿habría beneficio? Sí, porque los 2000 € que vas a pagar cubren los costes de producción cuatro veces.

«Pero eso no tiene ninguna lógica», pensarás. La editorial está interesada en vender libros, lo dice en «El correo». ¿Por qué no iban a sacar toda la tirada completa, si con ello perderían dinero? Porque su cliente no es quien tú crees. Una editorial tradicional tiene claro que su cliente es el lector, pero estas «editoriales» tienen como cliente al escritor. Es él quien les compra los libros para revenderlos a amigos y familiares, sin que obtenga el más mínimo beneficio. Por supuesto, a ti no te van vender así el contrato. Si lo hicieran, probablemente no firmarías.

¿Te parece increíble? Entonces recapitulemos y veamos si todo esto tiene sentido o es un cuento chino. Tienes sobre la mesa una oferta de la «editorial» que dice que no paga a la imprenta hasta pasados tres meses. Y en ese tiempo tú tienes que vender 125 libros, si lo recuerdas. Libros por valor de 2000 €. Queda claro ya que, si no los vendes todos, te comprometes a comprar los que no hayas vendido. La siguiente duda que se nos plantea es la siguiente: ¿Cuáles serían tus beneficios si consiguieras venderlos? ¿Y los de la «editorial»?

LO QUE DICE EL CONTRATO

Esta cláusula nos aclara todo lo referente al reparto de beneficios de tu contrato. Y ojo, porque tiene más miga de lo que parece. Dice así:

El AUTOR recibirá 15 ejemplares para su libre disposición

a) Del resto de ejemplares de la primera edición vendidos, recibirá un 10% sobre el precio de venta sin IVA (quedan excluidos los ejemplares incluidos en la cláusula sexta y los vendidos bajo el supuesto del apartado d) incluido en esta misma cláusula: adquisición por el AUTOR o persona que él designe).

 

b) De los ejemplares en formato electrónico, un 50% sobre el rendimiento neto del precio de venta sin IVA.

 

c) De los ejemplares que se puedan exportar a terceros países, los porcentajes descritos se reducirán en un 2%, quedando un 8% para los ejemplares impresos y un 48% para los electrónicos sobre los precios sin IVA.

 

d) En caso de que el AUTOR o personas o entidades que él designe deseen adquirir los libros directamente a la EDITORIAL, se le aplicará un descuento de un 40% sobre el precio de venta sin IVA.

Merece la pena que nos detengamos un poco punto por punto. Partimos de 500 ejemplares de tirada. Restamos 15 para libre disposición del autor. Nos quedan 485. Taducimos lo anterior a un lenguaje más prosaico.

a) De la venta de cada ejemplar de esos 485 libros te llevas solo un 10 % sin IVA.

b) Te llevas la mitad del PVP sin IVA de los libros digitales.

c) Te reducen un 2 % adicional de la ganancia de todos los libros que se vendan en el extranjero

d) Si quieres comprar libros directamente a la editorial, te hacen un descuento del 40 %.

Esta última es todo un detalle, como estamos a punto de demostrar. El que paga la edición al completo eres tú, con lo que le estás comprando a la «editorial» tu libro dos veces. Pero ya llegaremos a eso. Antes sigamos con los números.

HAGAMOS ALGUNAS CUENTAS

¿Calculamos los beneficios, en el hipotético caso de que imprimieran los 500 libros prometidos, te entregaran los 15 que estipula el contrato y además los 485 restantes se vendieran al completo? De manera aproximada, porque se supone que el PVP que nos dan ya lleva incluido el IVA.

485 (libros) x 16 € (PVP) = 7760 €, que es el importe total de la venta.

Tienes 15 ejemplares para hacer con ellos lo que quieras, así que los dejamos a un lado. Si vendieras los 485 restantes en España, por contrato te correspondería el 10 % de esos 7760 €. Es decir, 776 €, a los que hay que restar el IVA, que es del 4 %:

776 € – 31,04 € (4 % de IVA) = 744,96 €.

El resto, 7232 €, serían para la editorial. Pagas 2000 € para obtener un «beneficio» máximo de 744,96 €.

Si los vendieras por medio del libro digital, la cosa se complica, porque el contrato no nos proporciona ningún precio del que partir. Tampoco hay ninguna cláusula en la que se estipule el límite de libros digitales a la venta. Son más baratos de producir (no hay gastos de imprenta) y las ventas muy difíciles de controlar. No tienes forma de conocer las cifras reales de venta, más allá de fiarte de la palabra de tu editor. Nos encontramos con un punto oscuro.

¿Y si vendieras los 485 libros en el extranjero? Según el contrato, te corresponderían 744,96 € – 14,9 € (2 % adicional) = 730,06 €. Después de hacer un desembolso obligatorio (camuflado, pero obligatorio) de 2000 €. Lo que se llama un negocio redondo. ¿Pero para quién?

Tras ver reflejados estos cálculos, quizá te suene hasta irónico saber esto. Si quisieras comprar libros directamente a la editorial, cada ejemplar te costaría 9,6 €, en lugar de 16 €.

Y podemos probar a hacer el cálculo de otra forma. ¿Cuánto te corresponde a ti de la venta de cada ejemplar físico en España?:

1,6 € (10 % de 16 € de PVP) – 4 % (IVA) = 1,536 € por ejemplar.

¿Cuántos libros deberías vender para recuperar los 2000 € que inviertes en esta aventura? Dividimos la cantidad invertida entre la ganancia que obtienes por la venta de cada ejemplar:

2000 / 1,536 = 1302,08 ejemplares.

¿Vender 125 te parecía difícil? Prueba a multiplicar por 10 esa cantidad.

No deja de ser llamativo que, a la hora de repartir los beneficios, la «editorial» tenga unas condiciones muy parecidas a las de cualquier editorial tradicional, y además de las más grandes. Se supone que están trabajando contigo en régimen de coedición, y que esta implica que tanto riesgos como beneficios se comparten. Como estamos a punto de ver, riesgos la «editorial» va a correr muy pocos (de hecho, bastantes menos de los que imaginas), y los beneficios los reparte de manera no muy equitativa. Lo que nos lleva directamente a…

LA PUNTILLA

¿Ahora mismo estás pensando que no solo te roban en la edición, sino que encima se llevan una grandísima tajada de las ventas? Nos parece comprensible. Semejante despliegue de generosidad debería prepararnos para la última sorpresa que nos depara el contrato:

En caso de no publicación de la OBRA por incumplimiento del AUTOR en el plazo previsto, el presente Contrato quedará resuelto, y todas las cantidades percibidas por anticipado por la EDITORIAL quedarán definitivamente en propiedad de la misma.

Traduzcamos de nuevo e imaginemos. Has entregado el libro en el plazo. Ha llegado el día de la presentación. Te han mandado los 125 libros para que los vendas en tres meses. Y, por alguna causa, pasa ese tiempo y solo has podido vender 100. No tienes dinero para pagar los 25 restantes, ni forma humana de que otro los compre. ¿Qué ocurre?

La publicación queda cancelada. Olvídate de liquidaciones y de porcentaje por derechos de autor. Olvídate también de esos 1600 € que has pagado a la editorial en concepto de venta de libros, así como de los 400 € que todavía les debes. Estás obligado a cubrir el PVP de 125 libros, se vendan a terceros o no. Si a estas alturas todavía sigues ilusionado porque van a sacar tu libro a la calle, tenemos ideas muy distintas de lo que debería ser el negocio editorial.

¿Y sabes qué es lo peor de todo esto? Que si mandaras el libro a imprenta tú mismo, podrías tener exactamente el mismo número de ejemplares en casa por mucho menos dinero, recibiendo un 100 % de los beneficios de dicha venta y sin renunciar a los derechos de la obra, que podrías vender a una editorial más seria.

EN CONCLUSIÓN

Con los datos en la mano, la forma de vender este contrato no es del todo clara, ni limpia, ni sincera. Pero si firmas ya está hecho. Te has comprometido y eso es lo que hay. No te queda otra que apechugar. Llegados a este punto, extractamos una frase de «El correo» previamente mencionado:

Nosotros queremos que los libros se vendan, es por eso que no solicitamos dinero a nuestros autores, sino que se impliquen al máximo para alcanzar ese número de ventas.

Y de ese extracto haremos otro:

[…] no solicitamos dinero a nuestros autores […]

Que, a su vez, confrontamos con una cláusula del contrato:

[…] En el caso de que no se haya alcanzado la cifra de 125 ejemplares vendidos, el AUTOR asume el compromiso de comprar los ejemplares restantes hasta alcanzar esa cifra […].

Y, por si todavía no ha quedado claro, confrontamos otra vez de forma gráfica:

[…] no solicitamos dinero a nuestros autores = el AUTOR asume el compromiso de comprar los ejemplares restantes hasta alcanzar esa cifra […]

Así que tú dirás si tenemos o no nuestras razones para creer que esto es engañar a la gente. En tu mano está juzgar si es lo que desearías que te hicieran firmar a ti, cuando vas con toda la ilusión de ver publicada tu primera obra. También puedes decidir si lo que decimos tiene una gran carga de verdad o es una moto que intentamos venderte. Porque lo único que tratamos de hacerte entender es algo simple que ya hemos dicho por aquí más veces:

1) En la edición tradicional, el editor paga por publicar tu obra y se esfuerza por venderla para sacar beneficios. Vive de ello, de vender libros. Como ya hemos dicho, su cliente es el lector.

2) En la coedición, autor y editor reparten gastos y beneficios de la edición.

3) Si tú corres con todos los gastos, te estás autoeditando.

En el caso que comentamos hoy, no solo te estás autoeditando sino que estás renunciando a tu obra durante 10 años y cediendo casi todos los beneficios de la venta a alguien que la maqueta y la manda a imprenta. Queda por mencionar el detalle final: 125 libros de unas 250 páginas, en un servicio editorial, te pueden costar unos 500 €, tirando por lo alto. Imagina a dónde pueden ir los 1500 € que faltan para llegar a los 2000 € que, según estipula el contrato, te comprometes a asumir si no hay ventas.

UN ÚLTIMO DATO

Ya estamos terminando, pero antes de dejar el tema imagina una cosa más. Hipotética. Hipotetiquísima, por descontado. ¿Qué pasaría si el dueño de la «editorial» fuera también el dueño de una imprenta, de nombre diferente, y este punto resultara fácilmente comprobable tirando de Google? ¿Te parecería razonable que le interesara publicar cualquier libro que llegara a sus manos? ¿Te sentirías estafado?

Sería deseable que se fuera imponiendo un sistema de autoedición. Uno más transparente, en el que los autores pagaran solo el precio justo por los servicios editoriales que necesitan, conservaran los derechos de sus obras y fueran los únicos beneficiarios de las ventas de sus libros. Al menos, es el sistema por el que abogamos nosotros. Por desgracia, nos seguimos topando con casos como el que acabamos de referirnos casi a diario, y con muchos otros de diferente categoría. Si has llegado hasta aquí, gracias por tu paciencia y perdón por el desahogo. Ojalá la experiencia de unos ayude a que muchos otros no caigan en las mismas redes.

¿Quieres compartir tu experiencia? No olvides dejar un comentario.

2018-02-19T18:23:16+00:00

8 Comments

  1. Raül 19 octubre, 2017 en 11:02 - Responder

    Yo por ejemplo creo que si estoy coeditando, por que en el contrato pone que el benefició es el 50% de todas las ventas, fisicas y en papel.

    • Teloseditamos 19 octubre, 2017 en 18:52 - Responder

      Lo que nos dices no suena del todo mal, Raúl, pero para poder darte garantiías tendríamos que ver tu contrato. Un saludo y gracias por comentar.

  2. MARIA ISABEL PERAL DEL VALLE 19 octubre, 2017 en 16:55 - Responder

    La entrada nos ofrece un análisis impecable de lo que algunas editoriales serias (y lo que es peor, especializadas) ofrecen al escritor novel. Me he quedado asombrada del estudio a fondo y detallado que nos presenta. No solo de las trampas económicas, sino también de las sicológicas, estas últimas tan sutiles, que pueden pasar desapercibidas para un no profesional en la materia. Algunas son muy burdas: que de entrada alaben un texto narrativo sin oponer una coma o una visión más oportuna para la salida al mercado, ya debe levantar sospechas de cualquier autor. La editorial da a probar la zanahoria para que, emocionados, los autores sean benevolentes con las cadenas carcelarias. Pero, como muy bien se desgrana aquí punto por punto, no hay por dónde cogerlo. Desliáis bien la madeja, la tela de araña en que las cláusulas del contrato intentan atrapar a ilusionados autores noveles. El galimatías de palabras queda reducido a unas cuentas bien claras.
    En vista de cómo está el mercado, es una decisión prudente asesorarse antes de firmar.

    • Teloseditamos 19 octubre, 2017 en 18:56 - Responder

      Gracias por tus palabras, María Isabel. Entradas como esta llevan unas cuantas horas de preparación, pero si sirven para que una sola persona no caiga en cantos de sirena, o al menos empiece a leer los contratos y a analizar bien las ofertas antes de firmarlos, habrá merecido la pena. Comentarios como el tuyo nos animan a seguir trabajando como lo hacemos. Un abrazo,

  3. J. C. Rosa 19 octubre, 2017 en 21:55 - Responder

    Increible, pero cierto. Conozco a algunos compañeros que han caído en estas trampas debido a la misma prisa por ver el libro publicado y sobretodo por verse de pronto halagados por esa supuesta editorial.
    Un amigo me decía “Me están haciendo sentir como un verdadero escritor”, cuando lo que estaban haciendo era jugar con él, montandole presentaciones con figurantes en el público y cobrándole aparte cada paso que daba.
    Una verdadera pena.
    Y un gran artículo para advertir a los más confiados.

    • Teloseditamos 19 octubre, 2017 en 22:06 - Responder

      Historias como la que nos cuentas no nos son desconocidas. Jugar con las ilusiones de la gente es muy fácil. Pero hacer las cosas con decencia y profesionalidad resulta más complicado y menos rentable. Por eso intentamos poner a los autores en la perspectiva correcta.
      Muchas gracias por tomarte la molestia de comentar y ayudarnos a que la gente abra los ojos.
      Un saludo.

  4. Amparo puig 22 octubre, 2017 en 22:39 - Responder

    Yo escribí un libro de relatos con un fin Solidario. Lo encargamos directamente a una imprenta. Los beneficios fueron para la asociación LÁZARUS, de lesionados medulares. Ahora tengo una novela escrita y también he mirado el tema de la autoedición. Pero no me fío de nadie.

    • Teloseditamos 23 octubre, 2017 en 16:49 - Responder

      Gracias por comentar, Amparo. La desconfianza es, hasta cierto punto, saludable. Como norma general, te diríamos que a la hora de autopublicar te asegures siempre de ser la máxima beneficiada. Busca un buen servicio editorial, asesórate y toma tus decisiones pensando siempre en lo que quieras hacer y en cómo quieres hacerlo, no en lo que te quieran vender a ti. Lo bueno de autopublicar es que tú tienes el control.
      Un saludo.

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